OTRO CAPÍTULO DE LA ESTRECHA Y CRIMINAL ALIANZA DEL GRUPO PARAMILITAR DE CALARCÁ Y LA BRIGADA 22 DEL EJÉRCITO

Reconocer nuestros muertos es honor militar; jamás será visto como sinónimo de debilidad. Juramos vencer y venceremos. Con profunda indignación informamos al pueblo colombiano y a la comunidad internacional del asesinato de nuestros camaradas el día 16 de enero del presente año, en la vereda Cucay del Retorno (Guaviare), en operaciones conjuntas entre la Brigada 22 de Selva (con sede en San José del Guaviare) y su grupo paramilitar, comandado por el criminal “Calarcá Córdoba”. Operaciones que ya son de conocimiento público y que involucran a altos mandos militares y miembros de la dirección nacional de inteligencia.

Esta operación conjunta rompe los mínimos de la guerra; nuestros camaradas (según primeras informaciones recogidas en terreno) fueron envenenados o sedados, luego asesinados con tiros de gracia, como evidencian los mismos videos que los paramilitares y la comunidad circularon por redes, en los que también se identifican dos civiles entre los muertos. Este hecho sin precedentes en la historia del conflicto colombiano convoca a la prensa seria e investigativa y a sus periodistas a hacer seguimiento a lo que se configura como otro capítulo de la ya conocida alianza entre Calarcá Córdoba y altos mandos militares.

Invitamos, especialmente a la Defensoría Nacional del Pueblo, a que verifique junto a las familias los procedimientos de medicina legal que clarifiquen el envenenamiento o sedación y procuren la celeridad en la entrega de los cuerpos, además de la protección a las familias. Esperamos que, a diferencia del caso de los menores de edad bombardeados en Guaviare y Amazonas, la fiscalía no saboteó, por orden presidencial, los procesos judiciales para esclarecer la verdad.

Ya es sabido que Gustavo Petro ha transformado esa mesa de diálogos en un puesto de mando unificado desde donde se planifican operaciones militares contrainsurgentes. En razón a esto, convocamos a las organizaciones sociales, a la comunidad internacional y a la Iglesia católica a replantear su participación en esa “mesa de diálogo”. No sigan legitimando esta farsa y estos crímenes.

Finalmente, enviamos nuestro sentido pésame y solidaridad a las familias, amigos y compañeros de lucha. Nuestros mártires no desaparecen; estarán siempre presentes en las luchas del pueblo. Nuestro dolor se transformará en lucha y combate por una patria distinta. ¡Nacimos para vencer, no para ser vencidos!

¡Pueblo y Dignidad!
¡Manuel Marulanda vive la Lucha sigue!

SECRETARIADO DEL ESTADO MAYOR CENTRAL
FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA EJÉRCITO DEL PUEBLO
FARC EP

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