ALIANZAS ENTRE FUERZA PÚBLICA Y PARAMILITARES LA CONSTANTE OCULTA DE ESTE GOBIERNO

Siempre hemos insistido con pruebas irrefutables (que los medios de comunicación, en su poco rigor investigativo, suelen omitir) que la promoción y las alianzas entre miembros de la fuerza pública y grupos paramilitares se han vuelto una constante en este gobierno que se reclama del cambio.

Pocas semanas después de la ruptura de la mesa de diálogo entre nuestra organización y el gobierno nacional, llegó a nuestras manos una comunicación entre el general de la policía José Luis Ramírez y el ministro de Defensa, Iván Velásquez. En ella, de manera descarada, se consultaba sobre la orden presidencial de iniciar operaciones militares conjuntas con Calarcá Córdoba en contra de las FARC-EP; solicitud que fue respondida satisfactoriamente. A partir de ese momento identificamos de manera más clara el apoyo aéreo suministrado, las operaciones militares conjuntas, y los señuelos, donde minutos después de iniciadas las confrontaciones llegaban las fuerzas militares a respaldar y, en algunos casos, a extraer de las zonas de combate a los paramilitares de Calarcá.

Una maniobra similar ocurrió recientemente, el 26 de mayo, en la vereda La Siberia, de San José del Guaviare. Minutos después de iniciadas las confrontaciones, se dio la orden presidencial para intervenir militarmente con aviones Super Tucano y el desembarco de miembros del Ejército Nacional, quienes masivamente asediaron a las FARC-EP, mientras le brindaban protección y seguridad a los paramilitares comandados por Calarcá Córdoba. Esto generó un desbalance que arrojó una cifra cercana a los 50 hombres y mujeres muertos de lado y lado en el enfrentamiento. A todos los familiares de los caídos en combate, nuestro más sincero abrazo de fortaleza. Todo el honor y gloria para nuestros mártires farianos.

El modelo de contrainsurgencia progresista (forma cómoda que ha encontrado el gobierno nacional para estigmatizar e intentar vaciar de contenido político a las insurgencias en Colombia, mientras desarrolla todo un plan de expansión de estructuras paramilitares en el territorio nacional) es lo que hace que persistan estas alianzas que, más temprano que tarde, saldrán a la luz pública, como ocurrió con el anterior modelo de paramilitarismo.

Estas formas de operar se han vuelto cotidianas en las comunidades rurales de Colombia y cada vez son más evidentes para sectores de la institucionalidad, quienes vuelven su rostro mientras replican el discurso gubernamental. Esperamos que los que hoy guardan un silencio cómplice, mañana, cuando la evidencia supere la manipulación mediática, puedan ponerse del lado de la historia y de los pobladores rurales que tanto han sufrido.

A pocas horas de la primera vuelta presidencial, esperamos que el pueblo colombiano sepa decidir bien: no solo alejado de las prácticas que promueven el guerrerismo, sino también tomando partido a favor de las transformaciones estructurales y de la solución política al conflicto social y armado. Si llegara un gobierno serio y con la gallardía suficiente para enfrentar el imperialismo, que es el enemigo número uno de la paz en Colombia, por fin podremos como sociedad dar el primer paso para construir esa paz con justicia social que es anhelo del pueblo colombiano y nuestro.

Mientras tanto, que las comunidades indígenas, negras y campesinas de la Amazonía colombiana sepan que aquí están las FARC, el ejército del pueblo, dispuesto junto a ustedes a no ceder ni un milímetro ante el afán voraz del imperialismo estadounidense por apoderarse de estas selvas. Selvas que, con sus saberes, espiritualidad y buen cuidado, han logrado preservar por siglos, y que hoy, con gobiernos lacayos y estructuras paramilitares, pretenden despoblar para desarrollar sus megaproyectos.

Pueblo y dignidad: ¡Manuel Marulanda vive, la lucha sigue!

SECRETARIADO DEL ESTADO MAYOR CENTRAL
FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA – EJÉRCITO DEL PUEBLO
FARC-EP

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